“Descreemos de aquellos que sabemos sostendrán el modelo extractivista”

relmuRelmu Ñamku, mujer mapuche, 38 años, madre de tres niños, acaba de enfrentar un juicio histórico. Estuvo sentado en el banquillo acusada de “intento de homicidio” por resistir con piedras un desalojo impulsado por una petrolera estadounidense. Durante el operativo fue herida una oficial de justicia y la Fiscalía había pedido quince años de cárcel. Un jurado popular la declaró “no culpable” y Ñamku volvió a su comunidad (Winkul Newen), en cercanías de Zapala (Neuquén). El balance del juicio, el Poder Judicial, el Estado, la situación de los pueblos originarios y qué esperar del próximo Gobierno.

-¿Cuál es el balance del juicio?

-La Justicia necesitaba un caso testigo para aplacar y frenar la lucha mapuche, tratando de amedrentar a todo aquel que esté en desacuerdo con el modelo extractivo. No lo han logrado y el balance es sumamente positivo. Habrá un antes y un después de este triunfo del Pueblo Mapuche, de la solidaridad y de la unidad de los pueblos originarios y de las organizaciones también excluidas de la política estatal. Nos genera fuerzas renovadas para fortalecer un movimiento de liberación de los pueblos a nivel nacional.

-¿Cómo está la comunidad hoy?

-La comunidad sigue fortalecida, aún con el yacimiento paralizado desde el 2012. Reflexionando sobre nuevos pasos a seguir y armando plan de fortalecimiento cultural.

-Todo el tiempo denunciaron el rol del Poder Judicial. ¿Por qué?

-Porque nos sentimos víctimas de la discriminación de la fiscal Sandra González Taboada, reconocida en la provincia por su imparcialidad ante muchos casos impunes, como el del joven Sergio Avalos, en donde nuestra condición de pobreza ha generado la subestimación de la fiscal en su accionar. Taboada, el fiscal Marcelo Jofré y la jueza Ivonne San Martín son una muestra del accionar del Poder Judicial para con los pueblos indígenas, un Poder Judicial viciado de racismo y discriminación para con los pueblos originarios. Lejos de cumplir con el marco legal vigente a lo largo y ancho del país han optado por la criminalización y no garantizar la aplicación de nuestros derechos. Este accionar es consecuente con una política mayor, que involucra a los otros dos poderes del Estado y que muestra la incapacidad de los diferentes gobiernos que no han resuelto la situación de los pueblos indígenas. El Estado necesita el brazo de la Justicia para aplacar la lucha de los pueblos que nos resistimos al saqueo de los recursos naturales sostenidos por el modelo extractivista.

-¿Cuáles son los principales problemas de Winkul Newen y de las comunidades de Neuquén?

-Uno de los principales problemas sigue siendo la inseguridad jurídica del territorio. Permanentemente vemos violados nuestros derechos ancestrales reconocidos en diferentes instrumentos jurídicos. Y la falta de políticas públicas para generar procesos de diálogo con la sociedad no indígena ha profundizado niveles de racismo y discriminación de los cuales somos víctimas. Existe una barrera estatal que no permite que la diversidad cultural sea entendida como una fortaleza en la construcción de una sociedad más libre, justa, abierta y democrática.

-¿Por qué no existen esas políticas públicas?

-Implicaría el empoderamiento de los pueblos originarios y una clara disputa de poder al Estado actual, que no está dispuesto a ceder.

-¿Cuál es la situación de la Ley 26.160 (freno a los desalojos y relevamiento de tierras indígenas)?

-El relevamiento está muy atrasado. Esto devela cómo los gobiernos han rifado y repartido el territorio indígena a empresas privadas, estancieros, políticos y amigos del poder. La Ley ha sido un espejito de color más, que ha dejado graves saldos negativos al interior de los pueblos indígenas y sus organizaciones, en principio porque no es real que haya suspendido desalojos, mucho menos regularizado la entrega de territorio comunitario. Pero peor aún, el estado nacional se ha encargado de quebrar el movimiento indígena y de todas sus organizaciones que legítimamente peleaban por nuestros derechos colectivos. Muchos seguimos exigiendo autonomía, territorio y volver a ser pueblos libres.

-Estuvo de recorrida por comunidades y cumbres indígenas. ¿Cuál es la situación a nivel nacional?

-Es triste, desesperante para los pueblos originarios, todos vivimos la misma realidad con las particularidades de cada provincia. Es indignante saber que contamos con derechos pero que el modelo extractivista tiene más poder que nosotros, y compra gobernadores, jueces, fiscales y se pone todo el aparato estatal para imponer el saqueo de recursos de nuestros territorios. Es triste pensar que, a nuestras generaciones jóvenes, este Estado ya las condenó a la drogadicción y el alcoholismo, lejos de generar una política de contención desde la propia cultura. Han manoseado nuestra dignidad, convirtiéndonos en pobres en territorios ricos. Duele ver a nuestros hijos morir de contaminación o desnutrición, sabemos que nada de esto ocurría cuando éramos pueblos libres y podíamos ejercer nuestra libre determinacion. Es por esto que más que nunca llamamos a la unidad y lucha de los pueblos originarios del país, para recuperar esa dignidad que nos robaron.

-¿Cuáles son los casos de mayor gravedad?

-Neuquén, con centenares de procesados y el avance constante de la frontera extractivista. Formosa, con el desconocimiento hacia la organización Qopiwini, que mantiene dignamente un acame en el corazón de Buenos Aires, producto del racismo latente de la Provincia. Jujuy con el avance de la explotación del litio y las comunidades que se reorganizan y luchan. Tucumán con el avance inmobiliario y turístico en territorio diaguita. Chubut, con una continua disputa de poder entre las comunidades y estancieros como Benetton, que persigue al Pueblo Mapuche acusándolo de usurpador de su propio territorio. Salta en donde el pueblo Wichí resiste ante el avance de las petroleras y terratenientes inescrupulosos que se arrogan derechos sobre territorio indígena.

-En diciembre habrá un nuevo Gobierno. ¿Expectativas?

-Siempre los pueblos indígenas tenemos esperanzas de que algún Gobierno escuche nuestras demandas históricas y pueda realmente cambiar nuestra dura realidad. Lamentablemente descreemos de aquellos que sabemos que sostendrán el modelo extractivista y pretenden mostrarse amigos o cercanos de los pueblos indígenas, ya que sus políticas no están dispuestas a realmente generar cambios.

Es lamentable no haber escuchado de los distintos candidatos y partidos en su agenda electoral como asumirán la situación de los pueblos indígenas. En ninguno de los casos hemos escuchado que nos reconozcan como sujetos de derechos, o que trabajarán para una reparación histórica. Muchos sostienen la re-estatizacion de los recursos naturales pero jamás escuchamos que se animaran a construir ese proceso en el marco del respeto a los pueblos indígenas.

Tampoco hemos escuchado cómo se materializará la interculturalidad, la construcción de un estado plurinacional que no solo empodere a los pueblos indígenas, sino que se anime a reconstruir una sociedad también negada por el mismo Estado. Una sociedad representada también por movimientos excluidos como los desocupados, mujeres, gays lesbianas, sin techo, trabajadores en negro, habitantes de tomas y vecinos sin tierras para desarrollar su vida. Vemos difícil que en el marco de un Estado monocultural se produzcan cambios de fondo para los pueblos indígenas.

-¿Por dónde visualiza los cambios de fondo?

-La situación de los pueblos originarios no se resuelve en un Ministerio de Desarrollo Social que nos mira como un sector a asistir. Se resuelve generando condiciones reales para el cambio de un estado colonialista a un estado plurinacional. Por eso seguimos trabajando para reconstruir un movimiento indígena fuerte, digno y unido que nos permita traspasar los límites de estos Estados que no nos reconocen. Tenemos más expectativas en lo que podamos generar nosotros como pueblos movilizados más que en ser incluidos en políticas y discursos electorales y partidarios.

* Por Darío Aranda. Versión extendida de la entrevista publicada en el diario Página12 el 19 de noviembre de 2015.

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